7o Domingo de Pascua

Antífona de Entrada

Escúchame, Señor, que te llamo. Oigo en mi corazón: "Busquen mi rostro". Tu rostro buscaré, Señor; no me escondas tu rostro. Aleluya.

[Misa]

Oración Colecta

Oremos:
Escucha, Señor, nuestras plegarias y, ya que confesamos que Cristo, el Salvador de los hombres, vive junto a ti en la gloria, haz que le sintamos presente también entre nosotros hasta el fin de los tiempos, como él mismo no los prometió.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.

[Misa]

Primera Lectura

Hace falta que uno se asocie a nosotros como testigo de la resurrección de Jesús

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles
1, 15-17.20a.20c-26

En aquellos días, Pedro se levantó en medio de los hermanos, que eran unos ciento veinte, y dijo:
"Hermanos, tenía que cumplirse la Escritura que el Espíritu Santo había anunciado por boca de David acerca de Judas, el que guió a los que arrestaron a Jesús. Era uno de los nuestros y participaba de este ministerio. Así está escrito en el libro de los Salmos: Que otro ocupe su cargo.
Es necesario, por tanto, que uno de los que nos acompañaron durante todo el tiempo que el Señor Jesús estuvo con nosotros, comenzando desde el bautismo de Juan hasta el día que fue elevado a los cielos, entre a forma parte de nuestro grupo, para que sea, junto con nosotros, testigo de su resurrección".
Presentaron a dos: José, apellidado Barsabás, por sobrenombre Justo, y a Matías. Y oraron así:
"Tú, Señor, que conoces los corazones de todos, señala a cuál de estos dos has elegido para ocupar, en este ministerio apostólico, el puesto del que se apartó Judas para irse al lugar que le correspondía".
Echaron suertes, y la elección cayó sobre Matías, el cual entró a formar parte del grupo de los once apóstoles.
Palabra de Dios.
Te alabamos. Señor.

Salmo Responsorial

Sal 102, 1-2.11-12.19-20a

El Señor puso en el cielo su trono.

Bendice al Señor, alma mía, y todo mi ser a su santo nombre. Bendice al Señor, alma mía, no te olvides de sus beneficios.
El Señor puso en el cielo su trono.

Como la altura del cielo sobre la tierra, así es su amor con los que lo respetan; y como está lejano el oriente del poniente, así aleja de nosotros nuestros crímenes.
El Señor puso en el cielo su trono.

El Señor estableció su trono en los cielos, ejerce su dominio sobre todas las cosas. Bendigan al Señor, ángeles suyos, poderosos guerreros.
El Señor puso en el cielo su trono.

Segunda Lectura

Quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan
4, 11-16

Hermanos queridos, si Dios nos amó así, también nosotros debemos amarnos unos a otros. Nadie ha visto jamás a Dios; si nosotros nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros y su amor ha llegado en nosotros a la perfección.
En esto conocemos que permanecemos en él, y él en nosotros: en que él nos ha comunicado su Espíritu.
Y nosotros hemos visto y damos testimonio de que el Padre ha enviado a su Hijo como Salvador del mundo. Si uno reconoce que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios. Y nosotros hemos conocido y creído en el amor que Dios nos tiene.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, Aleluya.
No les dejaré huérfanos; volveré a ustedes.
Aleluya.

Evangelio

Que sean uno, como nosotros

† Lectura del santo Evangelio según san Juan
17, 11-19

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, levantado los ojos al cielo, Jesús dijo:
"Ya no estaré más en este mundo; ellos continúan en el mundo, mientras yo me voy a ti. Padre santo, protege en tu nombre a los que me has dado para que sean uno, como tú y yo somos uno.
Mientras yo estaba con ellos, en el mundo, yo mismo protegía en tu nombre a los que me diste. Los he custodiado de tal manera que ninguno de ellos se ha perdido, fuera del que tenía que perderse para que se cumpliera lo que dice la Escritura. Ahora, en cambio, yo me voy a ti. Si digo estas cosas mientras todavía estoy en el mundo, es para que ellos puedan participar plenamente en mi alegría.
Yo les he comunicado tu mensaje, pero el mundo los odia, porque no pertenecen al mundo, como tampoco pertenezco yo. No te pido que los saques del mundo, sino que los defiendas del maligno. Ellos no pertenecen al mundo como tampoco pertenezco yo. Haz que ellos sean completamente tuyos por medio de la verdad; tu palabra es la verdad.
Yo los he enviado al mundo, como tú me enviaste a mí. Por ellos yo me consagro a ti, para que también ellos se consagren a ti, por medio de la verdad".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

[Misa]

Oración de los fieles

Celebrante:
Pongamos, hermanos y hermanas, nuestra mirada en Jesús, nuestro gran sacerdote, que ha atravesado el cielo para interceder por nosotros, y pidámosle por las necesidades de todos los hombres:
(Respondemos a cada petición: Te lo pedimos, Señor).

Para que Cristo, desde el trono de su gloria, venga en ayuda de su Iglesia, que lucha en medio de las dificultades del mundo, y no permita que sus fieles se dejen cautivar por los bienes de la tierra, roguemos al Señor.
Te lo pedimos, Señor.

Para que Jesús, el Señor, que prometió que, al ser elevado sobre la tierra, atraería a todos hacia sí, revele su nombre a los hombres que aún no lo conocen, roguemos al Señor.
Te lo pedimos, Señor.

Para que el Señor, que con su triunfo ha glorificado nuestra carne colocándola cerca de Dios Padre, llene de esperanza a los que sufren enfermedades en el cuerpo o angustias en el espíritu, roguemos al Señor.
Te lo pedimos, Señor.

Para que el Señor, elevado al cielo, nos envíe el Espíritu Santo, para que nos enseñe a amar los bienes de arriba y a no dejarnos cautivar por las cosas de la tierra, roguemos al Señor.
Te lo pedimos, Señor.

Celebrante:
Dios, Padre todopoderoso, que has resucitado a Cristo, tu Hijo, y lo has hecho Señor del universo, reconoce la voz de tu amado en las oraciones de la Iglesia y concédenos lo que con fe te hemos pedido. Por Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina, inmortal y glorioso, por los siglos de los siglos.
Amén.

[Misa]

Oración sobre las Ofrendas

Con estas ofrendas, Señor, recibe las súplicas de tus hijos, para que esta Eucaristía, celebrada con amor, nos lleve a la gloria del cielo.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

[Misa]

Prefacio

El misterio de la Ascensión

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo,Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
El cual, después de resucitar, se apareció visiblemente a todos sus discípulos y ante sus ojos, se elevó al cielo para hacernos partícipes de su divinidad.
Por eso,
con esta efusión de gozo pascual, el mundo entero se desborda de alegría y también los coros celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan sin cesar el himno de tu gloria:
[Misa]

Antífona de la Comunión

Padre, ruego que sean uno; como nosotros uno. Aleluya.

[Misa]

Oración después de la Comunión

Oremos:
Escúchanos, Dios salvador nuestro, y por la comunión de estos santos misterios afiánzanos en la esperanza de que toda la Iglesia alcanzará un día la misma gloria de Jesucristo. Que vive y reina, inmortal y glorioso, por los siglos de los siglos.
Amén.

[Misa]